(*) por Fernando Neira
El tandilense Juan Martín del Potro supo ser número cuatro del mundo consagrándose campeón del US Open 2009 en cuya final derrotó al suizo Roger Federer tras eliminar al español Rafael Nadal en semi pero, después de la grave lesión en su muñeca que sufrió en 2010 con operación mediante, no volvió a ser el mismo a pesar de su meteórico ascenso de cuatrocientos puestos hasta ubicarse en el actual noveno escalón de la ATP. ¿Qué le pasa el tenista argentino con más proyección de los últimos años que hoy ni siquiera llega a las semifinales de los principales torneos del circuito profesional?
Desde hace un tiempo a esta parte, Juan Martín del Potro cumple con el 50 por ciento de la tarea ya que le gana con autoridad a todos aquellos tenistas que están por abajo suyo en el ranking pero falla contra los que están por arriba de él en el escalafón internacional. No es poca cosa considerando que el discípulo de Franco Davín ocupa el noveno puesto de la ATP con 3.180 puntos, sólo hay ocho profesionales con una
mejor performance en el año calendario. Sin embargo, preocupa el rendimiento de Juan Martín al enfrenarse con el grupo de los mejores ya que su juego se torna previsible, carente de nuevos recursos para sorprender.
Esto se confirma al analizar las estadísticas tanto de devolución como saque donde no aparece en los primeros ocho lugares en ninguna de los dos golpes. Hay escases de revés paralelos, no se muestra confiado para llegar a la red y definir los puntos.
Si bien está pegando muy fuerte con la derecha, la mayoría de sus tiros van dirigidos sistemáticamente al centro de la cancha en vez de las líneas. Los gestos de fastidio acompañados de reclamos prematuros a los jueces se vuelven cada vez más recurrentes siendo una muestra de la falta de paciencia de quién sabe que no está bien. Cualquiera de los ocho tenistas que lo preceden en el ranking parece haberle tomado el tiempo a Del Potro, sin ir más lejos, el español David Ferrer le ganó en todas las superficies a lo largo de esta temporada, incluido el match decisivo por la Copa Davis en Sevilla.
En los torneos de Grand Slam donde juegan los mejores, hace tiempo que Juan Martín del Potro no llega a las semifinales, un lugar reservado para los cuatro mismos de siempre. Esta meseta en su rendimiento tiene una cuota de responsabilidad en su entrenador Franco Davín, centro de las críticas de algunos especialistas de la raqueta que opinan que un cambio de mando podría ser favorable. Esto no implica una crítica ni va en desmedro de Davín, cuya guía lo llevó a convertirse en el número cuatro del mundo, simplemente pude ser el final de un ciclo que arrancó en marzo de 2008.
El historial entre Del Potro y los mejores cinco del planeta no le es favorable ante ninguno de ellos. Frente a Federer perdió doce de las catorce veces que se enfrentaron entre sí mientras que Novak Djokovic lo venció en cuatro de cinco oportunidades sin contar que el serbio abandonó la cancha debido a una lesión en su duelo de Copa Davis. Ante su amigo Rafael Nadal las cosas no son diferentes ya que el zurdo español lo supera también con un record de siete triunfos y tres derrotas, todas ellas en continuado y sobre cemento en 2009 que fue el mejor año para Del Potro al ganarle a cada uno de los mejores con los que se topó. Frente al escocés Andy Murray el score desfavorable es de 1-5 al igual que frente a David Ferrer, donde la diferencia es de cinco consagraciones para el español y dos para el crédito argentino.
No hay que dejar de lado la grave lesión que tuvo La torre de Tandil en su muñeca en 2010 y que lo mantuvo fuera de las canchas por un largo tiempo disputando apenas tres torneos en toda la temporada y descendiendo 254 lugares en el ranking. Nunca se sabrá qué sería hoy de Juan Martín del Potro si no hubiese sufrido esa lesión en el mejor momento de su carrera. Haber llegado a escalar hasta el cuarto peldaño del ranking en 2010, ser actualmente el número nueve del mundo y ganar once certámenes representa un mérito enorme pero, como contrapartida, permite exigírsele aún más porque cuenta con el talento para lograrlo. El techo de Juan Martín Del Potro es mucho más alto que el de cualquiera de los demás tenistas argentinos y tiene tan sólo veintitrés años pero ser Top-3 durante varias temporadas es un nivel superior. De Potro deberá mejorar varios aspectos de su juego para meterse en esel selecto grupo que por un largo plazo parece estar reservado para la elite conformada por el tridente Federer – Djokovic – Nadal.
(*) por Fernando Neira
Periodista egresado de TEA (Taller Escuela Agencia)
Conductor de Eldepornauta Radio. Junto a nuestro editor Fernando Horowitz y Leandro de la Torre Divano, condujo el programa radial Cultura ROCK por FM Flores con el que ganó el Premio Lanín de Oro.
Se desempeñó como corresponsal argentino del diario panameño Día a Día, también creó el blog Babilonia Periodística y formó parte del lanzamiento del Diario Perfily realizó el suplemento especial sobre Fútbol y Poder que lanzó la revista Veintitrés. Columnista político de la revista Cuarto Intermedio.
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