(*) por Alvaro Garay
Este sábado por la tarde en el porteño CeNARD alcanzó los 57 metros y 16 centímetros que constituyen su mejor marca en lanzamiento de martillo pero ella va por más porque el próximo 10 de julio en la ciudad de Barcelona competirá en el campeonato mundial juvenil de atletismo. Dos semanas antes de subirse al avión que la llevará desde Ezeiza hasta España, Eldepornauta.com dialogó con la bonaerense Daniela Gómez, quien nos contós sus vivencias, sensaciones posteriores a la clasificación y la forma en que combate la ansiedad previa a representar a la Argentina en el certamen más importante de la temporada a nivel internacional.
“Buscáme cerca de las piletas, ahí voy a estar entrenando en la jaula”, nos dijo por teléfono cuando la llamamos para coordinar la entrevista. Una vez en Avellaneda, siguiendo sus indicaciones, ingresamos al fondo del Parque Domínico donde nos recibió su padre, Daniel Raúl Gómez, ex campeón nacional y sudamericano de martillo que también es su entrenador. “En un rato debe estar por llegar, viene directamente de estudiar”, nos aseguró su papá.
Además de competir en representación de la Escuela Municipal de Avellaneda, Daniela Gómez cursa el primer año del profesorado de educación física en el Instituto Superior de Formación Docente N°101. A la charla se suma su madre Ana, que sueña con ver a sus dos hijos en el mundial de Barcelona. “Estamos contentos por Daniela, también me hubiese gustado que vaya su hermano Joaquín que quedó a centímetros de la marca mínima para clasificar peró él todavía tiene tiempo”, se lamentó desde su doble rol de mamá y profesora de educación física.
Mientras más chicos arriban al parque Domínico para comenzar sus entrenamientos, sólo alguien que vista zapatos, camisa y saco puede llamar la atención entre tantos deportistas. Su figura irrumpe despacio detrás de los árboles, mirando lejos pero concentrada, con el bolso al hombro, Daniela Ayelén Gómez saludo con una sonrisa a cada uno de sus amigos y se sienta junto a nosotros en unos banquitos de cemento de este predio, testigo de su esfuerzo y progreso diario. “Recuerdo que empecé en el atletismo porque mi papá siempre viajaba a competir a otros lugares y yo, con apenas diez años, le pedía que me llevara. Luego inicié mis competencias y con el tiempo me tocó viajar a mí. La temporada 2011 resultó bastante larga y agotadora, terminé muy cansada”, comentó Daniela Gómez, quien de a poco va cumpliendo sus objetivos.
Una vez federada, ¿cómo hacías para viajar lejos de casa si al otro día tenías que ir a la escuela?
Nunca tuve problemas con las notas, incluso fui abanderada. Mi preocupación pasaba por mantener el promedio alto, en 10 o 9. También pasaba por hacer buena letra. Recuerdo que preocupada le decía a mis profesores “para este examen no voy a poder estar” y ellos me respondían “no te hagas drama, ahora decime ¿qué expectativas tenés para el torneo?” y yo me sentía más que contenta.
De chica pasaste más tiempo lanzando disco y ahora vas un mundial a competir con martillo, ¿Qué sucedió en el medio?
Hasta los dieciséis competí en disco ganando dos torneos bonaerenses, logré medallas de plata en los últimos dos viajes, finalicé primera y tercera en dos ediciones de los Juegos Evita y recién a fines del 2009 hice martillo como complemento. Quizás también porque mi hermano Joaquín comenzó sólo con martillo, ahí que me gustó y me dediqué directamente a esta especialidad.
Hasta que llegaron los viajes, como vos soñabas desde muy chica
¡Sí! Y la primera vez no me la voy a olvidar más. Competíamos en Córdoba. Ese año había reclamos por todo el país y a nosotras nos agarró un corte de ruta que nos llevó diecisiete horas de viaje. Fue terrible. Llegamos a las tres de la
mañana, cenamos de madrugada y nos cambiamos como para ir a competir, dormimos apenas dos horas y a las seis de la mañana ya estábamos despiertas nuevamente. Pese a todo, terminé segunda.
Una de las claves del éxito de Daniela, es el acompañamiento de la familia. Pasan la mayor parte de sus días en el mismo predio; papá Daniel, mamá Ana, su hemano Joaquín y ella. Aquel terreno verde tiene que ser aclimatado para todas las modalidades; jabalina, martillo y disco, parte de los fondistas y a un costado las pesas. Una kilométrica cinta amarilla cierra el perímetro de lanzamiento. Su entrenador suele interrumpir a parejas sentadas en la plaza de enfrente advirtiéndoles que cualquier atleta enardecido puede golpear sus cabezas con algún elemento. La suerte acompaña, existen registros de superación de distancias pero no hubo que lamentar víctimas. Hace unos días un árbol se adueñó de un martillo. Si se presta atención, se observará como una rama se aferra a la manija mientras la bocha baila al compas del viento.
¿Qué sucedió en el Panamericano de Miami 2011?
Fue bastante complicado, terminé cuarta. Ganaron las dos locales que, sin ir más lejos, entrenaban en esa misma pista. Lo loco fue que pararon la competencia en medio de los lanzamientos porque anunciaban tormenta eléctrica y nadie podía quedarse afuera. Entonces nos metieron a las diez chicas en el baño de mujeres durante una hora, ¡imagináte! Nadie sabía que iba a pasar. Luego nos autorizaron a salir. Creo que una sola chica llegó a tirar porque nuevamente volvió arrancar la tormenta. ¡Fue terrible!
¿Qué te pasaba por la cabeza en ese momento?
Me decía a mí misma “tranquila, esto suele suceder. Tengo que salir como si nada pasara y tirar bien” pero era imposible. Resulta fácil decirlo. Bajo la lluvia había lanzado dos nulos cuando aún no había tormenta eléctrica. No sabía que iba a pasar conmigo. Realmente no estuve cómoda. Ingresé séptima pero me costó un montón y luego me iluminé para conseguir el cuarto puesto.
Luego de todas estas aventuras, sumadas a tus largos entrenamientos, llegaste al mundial juvenil de Barcelona 2012. ¿Cómo vivís el momento?
Trato de estar lo más calma posible. No es conveniente estar pendiente de los días. Solo sé que las fechas son del 10 al 15 de julio y que competiremos en Barcelona, España, y ni siquiera sé cuando nos llevan. En realidad, también
porque estamos un poco mal acostumbradas a estar en el aire y saber todo sobre el momento. Sin dudas que este mundial será mi debut en un torneo grande.
En el Nacional de Juveniles de agosto de 2011, Daniela Gómez superó la marca mínima de 56 metros impuesta por la IAAF (International Association of Athletics Federations). En aquella competencia lanzó su martillo a 56,66 metros pero según el reglamento esto recién sería valedero para el mundial Juvenil a partir de Octubre. Por lo tanto, Daniela todavía no tenía los pasajes y debía repetir su marca. “Para esa fecha ya estaba cansada de competir, venía de viaje en viaje. Llegué de Perú, de una semana concentrada en Santa Fe, Miami y Colombia más los bonaerenses y nacionales en el medio de todo. Estaba saturada y todavía me preguntaba ¿tengo que hacer la marca ahora?”, recordó Daniela repasando con detalle cada competencia.
Sabías que tenías tiempo hasta mayo para conseguir la marca
En su momento la busqué sin resultado, luego comencé con la pretemporada. Ya en el Grand Prix Sudamericano por suerte lancé 56,23 metros en el cuarto lanzamiento. Desde el principio cuando comencé a competir no dejaba de pensar en lograr la marca pero no lo lograba. Y hablando, un día antes, le digo a mi papá que “así como vengo no la voy a conseguir”. Entonces, el día de la competencia fui así nomás para ver qué pasaba, no más que eso, y me fue bárbaro, lo conseguí.
¿Cuánto pensá tirar en el mundial juvenil?
Quiero llegar con 58 metros. Años anteriores venía mejorando un montón y ser más chica me ayudaba con el crecimiento. Ahora que estoy más grande me doy cuenta que me estabilicé en 55 a 56 metros. No queda otra que trabajar, trabajar y trabajar. En la Copa Nacional no estaba tan preocupada por mi competencia sino por la de mi hermano, finalmente quedó afuera por lo mínimo. La noche anterior a los lanzamientos de Joaquín, nadie durmió en casa.
¿Cómo se trabaja para llegar a 58 metros?
Te soy sincera, eso sólo lo sabe mi entrenador. Es que con tanta competencia por ahí lo que me falta ahora es completar el plan de trabajo. Él, mi padre, lleva años entrenando chicos y, gracias a sus logros, sabe cómo manejar la situación. Mi papá sabe si rindo más o menos, además lo tengo en casa para cualquier cosita. Estoy llegando lejos gracias a él. En Perú gané porque supe desenvolverme bien sola ya que él no pudo viajar conmigo. Al día de hoy, todavía no sé si podrá venir conmigo al mundial de Barcelona.
¿Es exigente cómo entrenador?
No. Junto con mi hermano somos los que más lo molestamos preguntando cositas todo el tiempo. Tiene mucha paciencia.
¿Cómo sobrellevas los estudios del profesorado con el entrenamiento?
Bien. Algunos me decían que me iba a costar pero hasta el momento no dejé un solo día de entrenamiento por hacer algo para el profesorado. Hoy puedo con todo. Tengo el ritmo de exigirme un poco más porque lo arrastro desde el colegio. La facultad quizás me pide más tiempo pero a lo sumo es una hora menos en el Facebook, no me molesta.
¿A quién tenes como referente?
Siempre miro videos de la lanzadora alemana Betty Heidler, dueña del récord mundial, también miro videos de la rusa Tatiana Lysenko, que no tiene el biotipo de lanzadoras como yo. Y sin dudas que Jenny Dahlgren también es mi referente, entreno con ella todos los días y tengo la suerte que me da consejos. Jenny está dentro de las cinco mejores y trato de aprovecharla al
máximo. Recuerdo que me llamaba para que vaya a competir porque andaba buscando una marca para alguna competencia y yo decía “huuu… Jenny”, me imponía algo de respeto. Después te acostumbras porque vas compitiendo con otras. En el Grand Prix Sudamericano competí con la canadiense Sultana Frizell y pasás a ser una más. Todo eso ayuda. Sé que el día que compita en el Mundial Juvenil voy a estar rodeada de muchas Jennifer chiquitas y no por el biotipo sino por lo que lleguen a lanzar. Tenerla a Jenny Dahlgren a mi lado me sirve un montón, es muy útil, estoy muy agradecida.
Con todos los viajes, las concentraciones y los entrenamientos. ¿Qué dicen tus amigos?
Es difícil que me entienda, me pasó en su momento con los chicos del colegio y hoy sucede algo similar con los compañeros del profesorado, es difícil que me comprenda. Ellos suelen salir todos los fines de semana. Me tildaban de aburrida. Ellos no me entienden a mí y yo no los entiendo a ellos. Por eso, mis amigos son los que están acá en la práctica. Cuando estoy entrenando, estoy realmente entrenando. No me sirve de nada estar charlando con otros y no trabajar. En mis momentos de ocio veo algunas series cómicas, escucho Linkin Park, hago Sudokus como para romper el esquema.
Fuera de lo netamente deportivo ¿Qué otra cosa tenés pensado hacer?
Allá en Barcelona me encontraré con Andrea, mi medio hermana de veintiséis años, por parte de mi padre. Vive en España desde 2006 y ya arreglamos para vernos. En su momento quiso venir cuando cumplí quince años pero no pudo. El resto de las cosas las planearé el momento. Voy a competir, a representar a la Argentina, luego habrá tiempo para pasear.
(*) por Alvaro Garay
Periodista, productor y relator tanto en radio como televisión. Hombre de prensa que cubrió el mundial de fútbol de Sudáfrica 2010 y la Copa América 2011, cuyo talento lo llevó a trabajar en AM América 1190, AM Belgrano 950, Radio Gol, FM Patricios 95.5 y AM Punto 1280. Nadador aficionado, boxeador amateur y mediocampista de La Fragata. Mujeres, literatura y rock & roll es la trilogía que resume su vida.




















