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(*) por Nicolás Parrilla
Fotos: AFP Juan Mabromata / GettyImages – Agencia Reuters
Yo soy aquel que cada noche te persigue, yo soy aquel que por quererte ya no vive. Cada noche de Copa Libertadores tiene algo especial en el aire. Sufrió al eliminar por penales a Deportivo Merlo en la Copa Argentina y empató con un jugador más ante Banfield, el peor conjunto del torneo Clausura 2012, pero Boca Juniors se transforma en un hombre lobo que devora a sus víctimas indefensas cuando lo visitan en La Bombonera por el certamen más importante a nivel continental.
El que te espera, el que te sueña, el que quisiera ser dueño de tu amor. Los dirigidos por Julio César Falcioni tienen muchos argumentos para seguir todavía con vida en las tres competencias que disputan. Sueñan con conseguir la triple corona que sería la envidia de más de un equipo a nivel mundial pero, sin lugar a dudas, si tienen que levantar una bandera como símbolo de este gran momento boquense, ese es su cerebro mágico, Juan Román Riquelme.
Yo soy aquel que por tenerte da la vida, yo soy aquel, que estando lejos no te olvida. Demostró un gran nivel en su excursión española pero Riquelme jamás alcanzó un rendimiento deportivo similar al que tiene en Boca, ni siquiera estuvo cerca con la camiseta amarilla del Villarreal o la celeste y blanca de la selección argentina.
Román tiene un plus cuando defiende la azul y oro de sus amores. Más feliz que nunca, Riquelme es amo y señor de cada ataque de su equipo. Aunque parezca imposible, cada día muestra una versión más inteligente de si mismo y, si las lesiones no se hubieran ensañado tanto con su cuerpo, nadie sabe hasta donde habría llegado.
Juan Román Riquelme es aquel que reza cada noche por tu amor. Por el amor de Boca, por las noches de Copa, por los tiros libres perfectos, promesa de medio gol cada vez que besa la pelota antes de acariciarla con el guante que tiene por
pie derecho. Por los estiletazos entre líneas para dejar solo a Santiago Silva, Lucas Viatri, Nicolás Blandi, o cualquier compañero frente al arco rival. Por los cambios de frente en el momento justo, por el pase en profundidad para que su amigo Clemente Rodríguez desborde por izquierda. Por el juego en corto que saca chispas cada vez que se junta con el incansable Walter Erviti, con Cristian Chavez, o con su pequeño saltamontes, Juan Manuel Sánchez Miño, acaso la más promisoria aparición del fútbol argentino en el último año.
Si Riquelme tiene noches como ante Universidad de Chile en la primera semifinal, si Riquelme repite actuaciones como ante Unión Española en la revancha de los octavos de final, si Riquelme vuelve a jugar como ante Godoy Cruz en el torneo doméstico, los demás no tendrán chances. Si Riquelme quiere, Boca se quedará con los tres torneos, y si le ponen más por delante, también los ganaría. Riquelme le canta a Boca, le canta al fútbol: Yo estoy aquí para quererte, para adorarte, para decirte que como yo, nadie te amó. De parte de todos los que amamos al fútbol, gracias Román.
(*) por Nicolás Parrilla
Periodista formado en TEA (Taller; Escuela; Agencia)
Columnista especializado en fútbol argentino e internacional. Responsable de notas en exteriores en Eldepornauta Radio.
Amante del buen fútbol más allá de las camisetas, es un auténtico paladar negro que pondera las gambetas en el área rival y defenestra las patadas en cualquier sector del campo de juego. Contrario a las declaraciones con cassette, elemento que jamás utiliza, ni siquiera para grabar sus reportajes.
Todas las notas firmadas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no representan necesariamente la opinión de quienes hacen Eldepornauta.com.
Tags: Boca Juniors, riquelme




















